Madres que resisten

Hoy día de las Madres, desde fordisi nos solidarizamos con todas las madres que aún tienen a sus hijos presos por razones políticas, especialmente con la Sra Carmen Teresa Navas, quien perdió a su hijo de manera injusta y trágica, así como todas docentes masivamente despedidas, de manera injusta, con todas las presas políticas que continúan en las cárceles del país. La mujer Venezolana es sinónimo de protección, constancia, resilencia, trabajo, muchas son madres y padres, incluso la cabeza principal del hogar. El estado patrono de manera permanente violenta los derechos de muchas trabajadoras venezolanas, sin embargo, se mantienen firme, a pesar del acoso laboral y la persecución, siguen apostando a un mejor país, hablamos de las madres luchadoras a las que les ha tocado la tarea titánica de educar a sus hijos en un país donde el concepto de ser mujer, es sinónimo de vulnerabilidad, sin salarios dignos para satisfacer necesidades básicas.

 

La mujer Venezolana, le ha tocado colgar el título universitario en muchas oportunidades para dedicarse a cualquier oficio informal, vendiendo tortas, galletas, comidas, limpiando casas, para poder subsistir y sacar adelante a la familia… el sacrificio más amargo lo viven aquellas madres que tuvieron que abandonar a sus hijos para irse a otro país y así poder proveer el sustento para los gastos de su familia.

 

El pasado 30 de abril, Delcy Rodríguez declaró en su alocución que debemos seguir esperando… la supuesta recuperación económica del país, como si cuatro años sin un aumento salarial no fuese suficiente. Recibir un «bono» de 12,5 bolívares para celebrar su día; no alcanza ni para cancelar un pasaje mínimo, una cifra que evidencia el nulo compromiso político de cambio y desprecio absoluto que el Estado patrono siente hacia la mujer trabajadora, dejando fuera de nómina a miles de mujeres.

 

Reconocemos a esa madre que se reinventa, que asiste a su puesto de trabajo a pesar de las dificultades, pese que el sueldo no le cubre ni el pasaje, para luego llegar a casa y seguir trabajando en lo que sea que le permita completar la canasta básica. Su cansancio no es solo físico, es el peso de la incertidumbre.

 

Por último, un reconocimiento especial, a las maestras y todas las mujeres valientes que no claudican. Frente a la adversidad se organizan para seguir defendiendo la familia, la educación, sus derechos humanos y laborales.

 

 

 

 

 

 

 

 

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