Nueva Ley de Fondos de Pensionados y la pretensión del gobierno venezolano que las empresas privadas realicen financiamiento

Estamos en tiempo electoral, una contienda pluralista que busca elegir al máximo representante del gobierno nacional, del poder ejecutivo, cuyo cargo no es otro que el de Presidente de la República; en cualquier nación democrática el período de elecciones es sinónimo de alternabilidad de los partidos políticos, es además la exhibición del candidato que se encuentra en el poder y que busca la reelección de todas sus obras sociales, política, económica y de otras estructuras que hayan sido de impacto positivo para la nación.

No obstante, en un régimen plegado de mala gestión y altísima tasa de corrupción adicionado con coartaciones políticas, libertad restringida, son pocas las obras que merecen ser mostrada. Entonces llega el desatino propio de quien se sabe perdido, y percibe que no tiene capital político, solo queda espacio para las tretas y tramoyas. Allí, pues, entra el desespero por aprobar leyes que en teoría beneficiaran a un colectivo de la sociedad que hasta ahora ha sido uno de los más vilipendiados, como lo son el amplio sector de los pensionados.

Es así como la llamada Ley de Protección de las Pensiones de Seguridad Social frente al “bloqueo imperialista” pretende elevar los recursos que reciben los pensionados venezolanos, cuyos ingresos ya no alcanzan para comprar medicinas y alimentos ante el aumento de los precios. Ahora fijados en dólares, y la alta inflación que el gobierno atribuye al impacto de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a Venezuela. Hasta ahora, los empleadores, ya sean públicos o privados, hacían aportes a la seguridad social, así como los trabajadores, destinados a las pensiones. Sin embargo, la nueva ley impone una contribución adicional a las empresas de hasta 15% claramente, se trata de un nuevo impuesto a la nómina y como todo impuesto se trasladará a los precios de los productos y servicios.

Será el Seniat, el organismo recaudador de impuestos, quien estará a cargo del procedimiento de verificación, fiscalización y recolección de esta contribución especial. Bajo este contexto se abren las dudas de la eficiencia de lo que parece una estrategia para paliar la situación de pobreza y miseria en que han caído los envejecidos pensionados que en otrora fueron las manos del modo de producción de país y que hoy reciben 130 bolívares para afrontar una canasta alimentaria que sobrepasa los 500 dólares. La incertidumbre e incredulidad se presenta con sobradas razones en la población que ha tenido casi un cuarto de siglo para conocer un gobierno que hizo suya la corrupción y mala administración de las riquezas, cuya única intención es atornillarse en el poder.

Entre manipulaciones y mentiras, se ha entretejido este gobierno manteniéndose en el mando, no contaban con el despertar de cada ciudadano. Ya son muchos los que no se dejan manipular, hay disposiciones de sobra para ir a votar por un cambio político con oportunidad de rescatar todos los beneficios que se disolvieron entre la indolencia y el desparpajo del sistema abrumador que decidió acabar con la democracia y la institucionalidad.

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