La vuelta a clases: Un reto financiero para las familias venezolanas

La apertura de un nuevo año escolar debería ser sinónimo de alegría y entusiasmo para estudiantes, representantes y docentes, ya que significa la ilusión de expectativas constructivas que conllevan al aprendizaje no solo de conocimientos científicos, sino la oportunidad de socializar y convivir. Para obtener este cúmulo de saberes que harán la grandeza del ciudadano que demanda la sociedad debe haber una estructura que brinde organización y disciplina al quehacer educativo.

El sistema educativo venezolano precisa de sus estudiantes una serie de requisitos para el logro exitoso de la escolaridad. Los mismos deben cumplir con uniforme y útiles escolares; no obstante, al llegar a este punto se observa la preocupación e incertidumbre por parte de padres y representantes por lo inaccesible que se ha vuelto la adquisición de uniforme y útiles escolares por los altos costos que suponen, que no van en concordancia con el sueldo que se devenga.

Se observa que para este año escolar 2025-2026 el costo de una muda de uniforme en Venezuela, que incluye chemise, pantalón y zapatos, puede costar más de $100, dependiendo de la calidad de los mismos. En cuanto a una lista de útiles escolares básica, que abarque 4 libretas, colores, lápices, sacapuntas, goma de borrar, resma de papel y un bolso escolar, se encuentra en el orden de los $200. Este costo se pudiera doblar o triplicar dependiendo del número de niño o adolescente por familia.

Todo ello acarrea un presupuesto que no cubre el salario mínimo de un trabajador público, que es de 0.78 centavos, y aun anexando el “bono de guerra”, que equivale a $120, no le alcanzaría para sufragar los gastos escolares de sus hijos, sin contar con otros elementos que son de vital importancia como la alimentación, servicios, pasaje u otros.

Por otra parte, en publicaciones anteriores de este semanario, se ha señalado que la educación actual tiene otros problemas que se suman a la falta de útiles escolares o de uniformes y que ponen en riesgo la escolaridad. Esas problemáticas en conjunto son hechos más profundos y estructurales que descomponen el sistema y generan la crisis que viven padres, representantes, alumnos y maestros por igual.

¿De qué depende la recuperación de la educación como sistema capaz de impulsar el desarrollo de los pueblos? La respuesta es sencilla: la recuperación educativa estará siempre supeditada a la inversión que se realice en el recurso humano, que no es otra cosa que salarios justos y acordes a la canasta básica para los maestros y profesores; inversión en infraestructura de planteles educativos, así como también frenar la inflación galopante que afecta a los venezolanos en general.

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