La Formación Venezolana para la Dirigencia Sindical (FORDISI) expresa su profunda preocupación por la situación de la profesora Lourdes Villarreal, docente activa de la Escuela Técnica Lino Gallardo, formadora de juventudes en el área de Castellano y Teatro, y defensora de los derechos del magisterio, quien representa la realidad de muchos maestros venezolanos que deben complementar su labor educativa con oficios como la peluquería para sobrevivir.
En medio de este lamentable hecho, queremos agradecer sinceramente las muestras de solidaridad recibidas desde todos los rincones del país. Estas manifestaciones provienen de docentes, organizaciones sindicales, ONG, periodistas, movimientos sociales y actores políticos, de la sociedad civil, de diversas tendencias ideológicas, lo que revela una pluralidad unida por un sentimiento común de justicia y del bien común de la Venezuela que soñamos y merecemos tener.
La defensa de la educación y de los educadores trasciende diferencias: es un punto de encuentro ético y democrático.
Resulta inaudito y profundamente alarmante que el número de docentes detenidos en los últimos años —entre ellos Robert Franco, Javier Tarazona, Dignora Hernández, María Isabella García, Carmen Salazar, Luis López y ahora Lourdes Villarreal. — supere cualquier precedente en nuestra historia reciente. Es una situación inédita para un país que siempre vio en sus maestros pilares morales y democráticos.
Nunca antes en la historia reciente del país se había criminalizado tanto al magisterio, mientras se toleraba —sin castigo alguno— a quienes ocasionaron un daño inmenso al erario público. Es esa impunidad la que ha impedido que los maestros tengan el salario digno y la firma de un nuevo Contrato Colectivo por el que tanto ha luchado Lourdes.
Este año ha sido especialmente duro para el magisterio venezolano, marcado por la precariedad económica, el acoso laboral y la suspensión injusta de salarios. Lourdes Villarreal se mantuvo firme y solidaria, alzando la voz por miles de docentes afectados, incluyendo casos como el de Adda Marina Álvarez De Carmona, pensionada de 94 años, viuda del maestro Juan Manuel Carmona, quien tras enfrentar una injusticia, se vio obligada a probar su existencia para acceder a su derecho a la pensión.
Recordamos con firmeza lo que enseñaron Luis Beltrán Prieto Figueroa y Paulo Freire: la educación es un acto de liberación, y los pueblos no serán libres si sus educadores no lo son.
Reiteramos nuestro llamado al respeto irrestricto de los derechos humanos, al debido proceso y al cese de toda forma de persecución hacia el magisterio.
La educación no se encarcela, se cuida, se respeta y se defiende.
Caracas, 22 de mayo de 2025
Formación Venezolana para la Dirigencia Sindical (FORDISI)

