Un Homenaje al Deber y la Resiliencia en la Educación Venezolana

La reciente publicación de la lista de docentes jubilados y el monto de sus prestaciones ha generado un sentimiento de tristeza e indignación. Tras 25 años de servicio dedicados a la formación de futuras generaciones, recibieron una liquidación que, en la mayoría de los casos, apenas superaba los $300. Es un monto que no alcanza para cubrir el costo de la canasta básica de alimentos, que sobrepasa los $500, evidenciando una profunda disparidad entre el valor del trabajo y la realidad económica del país. .

Ante esta situación, estas líneas están dedicadas a honrar y estimular a quienes con educación y vocación , siguen preparando a futuras generaciones . Es un reconocimiento a ese sector que, a pesar de la adversidad, se mantiene firme en su compromiso. Si bien es cierto que parte de su dirigencia ha mostrado inacción, la base del gremio ha sabido escuchar la voz de muchos , quienes sin temor, se han organizado para defender sus derechos, tal como lo establece la ley.

Es un homenaje a esos educadores que, a pesar de los salarios irrisorios, han demostrado capacidad de reinvención sin abandonar sus aulas, pues entienden el papel fundamental que tienen en la construcción del futuro de Venezuela. Su labor va más allá de un sueldo; es un compromiso con su comunidad el desarrollo de la sociedad.

Queremos extender un abrazo solidario a quienes han sufrido la pérdida de un ser querido, ya que no han podido costear tratamientos médicos o, han visto la desnutrición afectar a sus familias. Reconocemos el trabajo de cada educador que, frente a la indolencia, asume su rol y sigue acudiendo a sus escuelas, cumpliendo con su deber.

Asimismo, admiramos la valentía de los docentes que han sido injustamente egresados de nómina y aún así siguen en las escuelas , luchan por su reincorporación. Su persistencia es una muestra de que valoran su labor y no se resignan a perder sus derechos. También, reconocemos a aquellos que han sido víctimas de acusaciones y detenciones arbitrarias e injustas por el simple hecho de levantar la voz en defensa de sus derechos laborales.

El sector educativo ha sido objeto de amedrentamiento, pero a pesar de ello ha dado una lección de organización y resiliencia. Ha demostrado que, incluso con las carteras vacías y el estómago sonando , la nobleza y el compromiso de su trabajo no se desvanece. Mientras el Estado implementa proyectos demagógicos para incorporar personal al sector sin la debida preparación, la comunidad educativa se mantiene de pie, demostrando que su labor no puede ser sustituida.

El gremio de educadores sigue siendo uno de los más vulnerados y menos escuchados. No obstante, su lema parece ser el mismo: «Mientras haya un educador de pie, no habrá un pueblo de rodillas.» A los docentes recién jubilados, a quienes dedicaron sus vidas a esta noble causa, nuestras más sinceras palabras de gratitud por su ardua labor en favor del gremio y del futuro de la nación.

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